Trotamundos; Relatos del Desierto

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Por: Rafael Ballesteros
Fotografía: Rafael Ballesteros

Mientras luchaba con la inmensa colina de arena una interminable marea de pensamientos vinieron a mi mente.

El fuerte aire me obligaba a mantener la mirada clavada en el suelo. Lugar donde mis botas se hundían hasta los tobillos con cada paso daba.

Los finos granos de arena se incrustaban como aguijones los bazos y el turbante que portaba no impedía que de vez en vez apareciera en mi boca un intenso sabor a polvo acompañado de un par de granos de tierra.

Finalmente, el viento dio tregua y pude levantar la mirada. Me encontraba a tan solo un par de metros de la cima. Con sorpresa me di cuenta que no era la única persona en aquel recóndito lugar. Al parecer dos niños habían aparecido de la nada y ahora se encontraban frente a mi mirándome curiosamente.

“¡Esto esta como el principito!” pensé.

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Sin pensarlo dos veces me lanzaron un par de oraciones en árabe, pero al ver que solo me encogí de hombros para hacerles saber que no entendía una palabra de lo que me decían. Volvieron a intentarlo de nueva cuenta.

Sin embargo, esta vez. Gracias a mis lecciones de preparatoria pude darme cuenta que el idioma en el que ahora me hablan era francés.

Con más mímica que gramática logramos entablar una breve conversación.

Uno de los niños señalo el infinito horizonte cuando le pregunte en donde estaba su casa. Al cabo de un par de minutos nos quedamos en silencio y sentados en la cima de la anaranjada colina contemplamos como el sol se comenzaba a esconder detrás de las dunas y admiramos con un enorme placer como la arena iba cambiado de color junto con el atardecer.

Con una tímida sonrisa uno de los niños saco de la bolsa de su pantalón un camello de trapo y lo puso justo a un lado en donde me encontraba sentado.

“Ya salió el peine” me dije.

Sin quitar la mirada del horizonte busqué en mi pantalón un par de monedas y se las ofrecí a cambio del silencio suvenir.

Sin dejar de sonreír el ni niño tomo los dírhams, se puso de pie y le indico a su acompañante que era momento de partir y comenzaron el descenso.

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Desde la cima pude ver como sus figuras se iban perdiendo en la inmensidad del desierto. De regreso en el campamento no hice más que pensar si mi vida en un sueño.

Rafael Ballesteros

Nació en Oaxaca. Al finalizar la Licenciatura en ciencias de la comunicación emigra a los Estados Unidos para estudiar Producción y Dirección Cinematográfica en The New York Film Academy.

 

Con 17 años de experiencia, ha trabajado en países como: México, EU, Cuba, Alemania, Austria, Italia, España, Marruecos, Vietnam y Japón. Actualmente trabaja en proyectos enfocados al desarrollo sustentable, económico, educativo y cultural para el estado de Oaxaca.
Contacto: rbproduccion19@gmail.com
Fan page: Rafael Ballesteros Reyes.

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