Sabor Es… Nimbus

unnamed (9)
Texto: Liz Casas
Fotografía: Miguel Santos Rios

CORAZÓN DE CHEF

NIMBUS

     COCINA CREATIVA

unnamed (9)

“ALEJANDRO PÉREZ HERNÁNDEZ, JOVEN EMPRENDEDOR, ORGULLOSAMENTE OAXACAQUEÑO.”

         Desde temprana edad, los olores y sabores que se desprendían de los guisos de su “Michi”, su abuela, despertaron su curiosidad, y lo acercaron a la cocina. Lo que parecía un juego, para Alejandro era algo muy serio. El mole que su abuela, aún cocina para la celebración del “Día de Muertos”, fue su primer aventura culinaria: acompañarla a comprar los ingredientes y el guajolote (con risas que traen los bonitos recuerdos de la infancia, lo cuenta) y asistirla en la preparación, como su “ayudante oficial” de pasa ingredientes, utensilios… El premio: comer muchos platos, sentado a la mesa con su familia e invitados, y vivir juntos la alegría que producía al ser probado.

Además, en su tío, Jesús Enrique, experimentado chef ejecutivo en los Ángeles, C.A., encontró esa motivación que lo llevaría al mundo de la gastronomía.Hace ya cinco años, decidió partir a la Ciudad de Puebla a comenzar su propia
historia… A caminar en el mundo con ese par de alas que su mami, María de los Ángeles, le hizo envueltas en amor y seguridad; ella siempre le ha hecho sentir que todo es posible, además le ha inculcado grandes principios, como
respetar y tratar a la gente de forma amable, y valorarla por lo que tienen que aportar como personas…Siempre amor, siempre comprensión, siempre enseñanza.

Inició su instrucción en el Instituto Culinario de México, A..C., y posteriormente continuó su formación en el Instituto Suizo de Gastronomía y Hotelería. El proceso de la licenciatura lo disfrutó muchísimo, ya que además de la actividad académica, llegaron a su vida grandes amigos. El graduarse de sus estudios, fue el comienzo de muchas cosas, de un nuevo destino que buscó y va creando día a día.

                                unnamed (3)unnamed (2)

 

Se trata de un restaurante familiar de platillos que fusionan la comida italiana, mediterránea y por supuesto, la oaxaqueña, son creaciones elaboradas con productos orgánicos frescos, cuidadosamente seleccionados y comprados a los pequeños productores.

El chef Alejandro con su carismática sonrisa, nos da la bienvenida a los asistentes a esta degustación. Un montaje muy atractivo y artístico, con sus creaciones bien presentadas: Como entrada una “crema de flor de calabaza”, con trocitos de tamal de elote y la flor rellena de queso. Platos fuertes: “camarones Nimbus”, empanizados con chicharrón, salsa agridulce de mango y risotto de hongos;“filete mignon”, 180 g de carne de res en una salsa especial de vino tinto, con guarnición de puré de papá y verduras salteadas; “hamburguesa Nimbus”, pan integral de la casa, 200 g de carne, tocino, queso holandés, BBQ, entre otras especialidades… Demostrándonos su talento, lo mucho que sabe hacer y su incomparable sazón. Al entrar a Nimbus, uno se siente en casa de amigos. Se respira un aire retro, relajado… lejos del 2015, pareciera un paseo por las nubes… “Nimbuseando”. Un vistoso mural de “Doña Rosa, La Alfarera”; a manera de exposición, cuelgan de las paredes, cuadros de distinguidos pintores oaxaqueños; sus mesas, estilo rústico con cubierta de talavera; y su artesanal horno de leña.

                        unnamed (1)unnamed (4)

Su carta, que contiene una serie de sus tentadoras propuestas, nos la presenta muy original, escrita en una pizarra. Así también, la de bebidas: cervezas artesanales; su selección de vinos;
clericot; sus frescas y curativas aguas de sabores: hinojo, albahaca, chía y la de anís estrella; y el tradicional mezcal,
servido con una exquisita botanita de chapulines. Todo lo que he dicho, se queda corto si lo comparamos con
las sensaciones que experimentó mi paladar cuando me senté a la mesa, todo servido en platos de barro rojo. Para comenzar, unas brusquetas, base de pan con prosciutto, zetas, queso de cabra, pesto, jitomate, y adornadas con coquetas hojitas de arúgula. Y, como aquí no hay límites, al centro, un sashimi de atún: finas tiras cocidas en salsa de soya, arúgula y chapulines. Llegó el momento de las pizzas: “La Chingona” que haciendo honor a su nombre, sobrepasó a todas las que he probado, hecha con queso de cabra, flor de calabaza y muchos, muchos chapulines. “La California”: queso crema, tocino, nuez, aceitunas negras y bellas hojas de lechuga. “Pizza cuatro quesos”, “te hace ojitos” con su cubierta de prosciutto, pera y arúgula. Confieso que hice, lo que no se hace… Acabé con la “salsa macha de chapulines”, receta que tiene ese “nosequé” que la hace adictiva. Bebí clericot y… me atreví a pedir otra jarra. Después de esto, caí en la irremediable tentación…

                             unnamed (5)unnamed

Raviolis rellenos de queso ricota, bañados en salsa de caramelo, fresas y nuez. Los disfruté, mientras miraba, a través de su ventanal a la calle, el árbol de la banqueta, adornado con corazones brillantes y luces. Todo en ese momento me pareció tan atemporal y perfecto.Nimbus es un imperdible, ¡visítenlo pronto!, y entréguense a la emoción de la experiencia. Las noches de viernes y sábado son de trova y música que enamora, ideal para darse esa cena romántica. También, los domingos, pero a la hora de la comida.

Ubicación: González Ortega No. 508,
Oaxaca, Centro.
Reservaciones: 951 1725015
Horario: de martes a domingo, a partir
de las 2:00 P.M.

Tags:

Leave a Response