Yo agredo, tú agredes, nosotros nos agredimos….

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RealidadEs

Por: Ariadna Martínez

¿Cuántas veces has sido agredida psicológicamente por tu pareja? Seguramente a muchas les suena lo siguiente: ¡Estás gorda!; ¡estás horrible!; ¡si me dejas, te aseguro que nadie se va a fijar en ti! (más que conocida esta frase); ¡me das asco!, entre otras linduras, pero, de igual manera, no sólo es exclusivo de los hombres hacia nosotras, también lo hay de ellas hacia ellos.

Y lo peor del caso es que cuántas lo hemos aguantado no sólo una, sino muchas veces, primero, creyendo que “un día va a cambiar” y después pensando que “es que lo hace porque me quiere tanto”. Justificaciones. Mil y una justificaciones hacia este tipo de conducta.

Aunque dé vergüenza, temor, ira y sentimientos encontrados, este tipo de conducta debe ser detectada y pedir ayuda de forma inmediata, antes de que lleve al feminicidio. Sé que suena muy fuerte, pero así sucede en medidas extremas. Y es que los celos, las amenazas, el acoso, la humillación, el chantaje, la manipulación, el menosprecio y el control por parte del hombre hacia su pareja, son parte del conjunto de las conductas pasivo-agresivas por parte de ellos, y que ha ido en aumento, por parte de nosotras. Que por desgracia, finaliza en la mayoría de los casos en agresión física.

Y todo inicia de manera sutil; a la prima de una amiga que siempre fue fiestera y que el marido sabía de eso, una vez firmada el acta de matrimonio, la sentenció diciéndole que ya había vivido y disfrutado mucho y que de ahora en adelante, eso se había acabado y que sólo tenía que estar en su casa. Así de plano. Poco a poco fue incrementando sus conductas: con cualquier pretexto, le impedía ver a sus amigas, se manifestaba con unos celos tremendos, la trataba de humillar siempre que podía…en fin, lo que se fue incrementando con el tiempo, desafortunadamente para ella.

Y ese ciclo, cambia por temporadas, como cuando el agresor se vuelve un ¡encanto!. Cede a todo lo que la mujer quiere, la mima, le promete que va a cambiar, que es la única, y ¡mentira!, todo es parte de su estrategia para atacar de nuevo, y así sucesivamente…..

Finalmente, este tipo de conductas por consecuencia, llega a ser destructiva para la mujer, quien se siente minimizada, llega a creer lo que el tipito le dice y encima, le pega en su autoestima de forma inimaginable, aunado con trastornos como depresión, ansiedad, tristeza, insomnio, cambios en el estado de ánimo, sentimientos de vergüenza y culpabilidad, entre otros. Y en verdad que pareciera que eso sólo pasa en las pelis e historias de horror, pero no, pasa en la vida real y con mayor frecuencia de la que una cree.

Y creo que a ese tipo de hombres, no les enseñaron ni aprendieron de la típica frase de: a una mujer, no se le toca ni con el pétalo de una rosa. ¡Por supuesto que no! Ellos quedaron bajo el estigma de: tú eres el hombre de la casa y tú tienes la última palabra( y no precisamente es la de: sí mi amor….)

Los hombres me dirán, y los que sufrimos de violencia psicológica por parte de ellas ¿no contamos? Por supuesto que sí, y de que los hay, los hay.

Precisamente recién platicaba con una amiga sobre su amigo, un chico que su pareja es una mujer ejecutiva que lo minimiza y lo ridiculiza porque él no está al ‘nivel’ de ella. Eso no es agradable. Y puede llegar a un nivel de codependencia, creer, que así debe ser y permitir que continúe ese ciclo de violencia. Ahí aplica la frase, ni contigo, ni sin ti…

Este tema es muy amplio y de muchas consideraciones, y claro que los maltratadores psicológicos, han de pensar: ¡está equivocada! Y justificarse diciéndose que de vez en cuando, nosotras, necesitamos un estate quieto….. O me equivoco, ¿señores?

Recordemos que ‘violencia genera violencia’, así que, debemos tratar de evitar caer en conductas de este tipo de agresividad, y contárselo, en caso de que pasen por una situación similar, a quien mayor confianza le tengan, si es un profesional, mucho mejor….

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Ariadna Martínez

Directora Gral de Vida&Estilo Oaxaca. Psicóloga educativa. Fiel por convicción, leal, comprometida y creyente de su trabajo. Amante del vino, la lectura, el arte, la fotografía, el cine y ahora del béisbol.

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